Sobre las tres y media de la tarde, los alumnos de bachillerato en Raúl Santiago Martín Presa nos indignamos frente a la pantalla de nuestro móvil. En una más de sus jugarretas y no contento con tenernos en la calle haciendo cola para lograr las últimas entradas disponibles, para el RAYO VALLECANO-RACING STRASBOURG, SEMIFINAL DE LA CONFERENCE LEAGUE los primeros de la fila desde mediada la madrugada, en mi caso desde las seis de la mañana, el accionista mayotitario decidió avisar con poco más de una hora de antelación de la apertura de las taquillas y anunciar unos precios lunáticos, estratosféricos, inflados. Mientras mi hija confirmaba resignada que haríamos el gasto nos pareció oír a alguien decir «Ni que fuera un concierto de los Rolling Stones«.
La contracrónica del Rayo 1-0 Estrasburgo
Lo que ocurrió desde la media tarde del último día de abril de 2026 quedará, como la lona de la Conference «siempre en nuestro recuerdo».
Tres horas antes del partido de sus vidas los jugadores rayistas se dieron un baño de multitudes, llegaron en sus «utilitarios» al campo, se hicieron millones de fotos y salieron a la calle ya de «romanos» a saludar, a agradecer, a emocionar sin ni siquiera tocar una pelota. El partido, pasara lo que pasase en el verde ya estaba ganado.
En la grada se notaba la tensión del partido y en cada asiento había pegada una cartulina de distinto color. Una nueva y preciosa tarea para una grada de barrio obrero. El momento de desplegar cada tesela del mosaico anunciado por Rafa el speaker fue mágico y con el ruido de la grada no se pudo escuchar apenas el himno de la Conference. El resultado fue espectacular y el subidón extrordinario.
El primer disparo fue del Rayo, saque de centro de Lejeune, no digo más.
El segundo, un remate de Isi, también.
Al Rayo le podían pintar la cara, pero por los de Iñigo Pérez no iba a quedar. Faltaban Álvaro García y Luiz Felipe y el técnico franjirrojo optó como sustitutos en defensa y ataque por los de mas confianza, Pathe y Akhomach, ambos campeones y subcampeones de la Copa de África, ustedes lo entienden. También por quien siempre estuvo, está y estará.
El brazalete de capitán es para líderes, para los que son buenos ejemplos desde el compromiso, los que matarían por el que lleva la misma camiseta, por quienes en el día D se partirían la cara por el escudo. Todo eso y mucho más hizo Oscar Valentín. El 23 jugó practicamente todo el partido con el pómulo roto tras un choque con Julio Enciso que hubiese dado con los huesos de cualquier otro en una camilla. Incansable toda la tarde fue el apoyo de todos mientras que las cosas no iban bien y el perfecto stopper cuando la franja se lanzó a por la victoria.
Los alsacianos amagaron con dominar pero nunca lo terminaron de hacer. Fue Unai López quien botó una falta lateral con demasiada energía el que tuvo la primera ocasión de hacer daño.
Jorge de Frutos se lanzó a la contra pero El Mourabet le frenó en falta y fue castigado con tarjeta amarilla. Ochenta minutos en Vallecas contra el Rayo pudieron y debieron ser «molto longo» para un mediocentro de cierre ante los galopantes del Santa Inés.
Enciso entró en el área con habilidad para amedrentar a la grada vallecana. Agua.
Chillwell lo intentó desde fuera del área. Alta.
El Estrasburgo pudo presentar credenciales pero la falta de Barco pero el naufragio ante el Mainz le hizo esta vez nadar y guardar la ropa.
El Rayo, comedido en su ataque y bien sujetado por los visitantes lo intentó desde tierra por medio de Ilias y por aire por parte de Alemao pero sin demasiada claridad.
Emegha la pudo tener con un centro de Chillwell pero fue siempre bien controlado por los centrales franjirrojos.
El delantero holandés pudo ser un dolor de muelas para la franja pero perdió energía mirando a las dos gradas y estuvo a punto de provocar un altercado justo antes del descanso.
Bocata legendario de panceta en el entretiempo, propósitos de mejora en la grada y de enmienda y ajuste en el vestuario. Se notó.
Un pasito adelante del Rayo, María, y uno para atrás del Estrasburgo. Pérez calmó a sus jugadores, en sus propias palabras «frustrados» al no conseguir sus altas metas y los hizo ver que era un partido más en el que hacer «lo de siempre».
Oscar Valentín robó la pelota , se la dio a Isi y este probó a Penders, proyectó de gran portero que ayer no blocó a la primera un balón. La pedrada de Palazón fue repelida por el arquero y Alemao estuvo cerca de conseguir un penalti.
El Mourabet fue sorprendido por su compatriota Akhomach y lo derribó en una jugada que mereció la segunda amarilla para el mediocentro visitante. El árbitro lituano se la perdonó. Pronto llegaría el mejor premio de consolación posible. Unai López lanzó la falta al borde del área que terminó en corner. Isi lo lanzó al primer palo y Alemao lo puso en nuestra memoria (1-0). Alexandre no ha podido marchar muchos goles esta temporada pero chico, ¡cómo eliges los momentos!. La parábola de su remate de cabeza superó al gigante Penders y se alojó en las mallas. El brasileño fue Michael Robinson rematando lavadoras, Zinedine Zidane en Samsun y siempre un dechado de lucha, un armario ropero donde guardar la pelota.
El Racing acusó el golpe y Lejeune, parabólico cabezazo también el suyo hizo pender a Mike de un hilo (perdón). El cancerbero sacó una mano milagrosa salvando a su equipo.
Akhomach, ya en su perfil probó fortuna pero su recorte y tiro salió desviado .
Los visitantes estaban cerca del KO pero la falta de picardía del trencilla báltico facilitó que los alsacianos frenaran el partido y el Rayo, en la duda bajo una marcha. O eso pareció.
En estas tuvieron los franceses su mejor ocasión con una balón al área que terminó en un barullo del que el Rayo salió indemne.
Los marineros del Santa Inés volvieron a remar y De Frutos solo pudo ser frenado a la contra por Moreira con una dura entrada.
El delantero internacional pudo ser objeto de penalti en una torpeza del arquero Penders. El segoviano, remolón para estorbar la salida del meta fue pisado claramente por éste pero el colegiado no se quiso complicar.
De Frutos lo volvió a intentar y su disparo fue taponado. De nuevo el segoviano desbordó a su par y solo un resbalón evitó el segundo gol rayista. Su disparo final fue repelido por su marcador con el codo lo que pudo hacer revisable la jugada como penalti pero es dificil de ver. El subsiguiente saque de esquina fue un mal augurio para la vuelta. Isi pone la pelota al punto de penalti y Lejeune absolutamente solo no consigue dirigir el remate hacia un costado. El balón es despejado con reflejos por Penders.
Palazón recibió la ovación de la grada y Camello tuvo diez minutos para rockandrollear. De Frutos ganó un merecido descanso y le sustituyó Pacha Espino.
Pedro Díaz, otro de los jugadores que entraron desde el banquillo tuvo la mejor ocasión para darle una última alegría a la grada. Camello como prometimos rockandrolleó a la contra, le dio el balón en el momento justo y Pedro no se atrevió a golpear de zurdas, le faltó osadía.
Pacha Espino aportó finalmente con un disparo desde fuera del área que salió desviado.
El partido terminó con un buen 1-0 para el Rayo, con La Vida Pirata, con la bandera palestina en el verde y la sensación de que todo mereció la pena, de que la victoria podrá ser corta y quiza insuficiente de cara a la vuelta pero por un día fuimos el centro del mundo, sus majestades satánicas, los Rolling Stones.
Ha sido una locura.
No lo olviden.
Somos el Puto Rayo.
