La vuelta del Trofeo de Vallecas al estadio estuvo marcada por la protesta de un grupo de aficionados del Rayo Vallecano contra la gestión de Martín Presa. Durante los primeros minutos del encuentro ante el Cagliari, varios decenas de seguidores se desplazaron hasta la zona próxima al palco de autoridades para mostrar su rechazo a la dirección del presidente franjirrojo.
La protesta se produjo después de que el propio club denunciara durante la madrugada un asalto al Estadio de Vallecas, en el que el palco de autoridades había sido vandalizado y destrozado. Presa no ocupó su habitual asiento en el palco durante el encuentro y, según pudo comprobarse en el estadio, tampoco se encontraba en otra ubicación visible para los aficionados.
Desde la zona próxima al palco comenzaron a escucharse cánticos contra el presidente del Rayo. Entre ellos, «Fuera de Vallecas» y «Presa vete ya», habituales en las protestas de parte de la afición contra la actual dirección del club.
Los aficionados también mostraron varias pancartas con mensajes dirigidos a Presa. Entre ellas se pudieron leer «Aquí hay alguien que sobra» y «Por un Rayo despresado».
La megafonía pidió calma
La protesta se prolongó durante aproximadamente cinco o diez minutos. En ese momento, desde la megafonía del Estadio de Vallecas se pidió calma a los aficionados ante la situación que se estaba produciendo en la zona del palco.
Los seguidores continuaron con sus cánticos y llegaron a llamar «cobarde» al presidente ante su ausencia del palco de autoridades.
Finalmente, los aficionados que habían acudido a esa zona fueron retirándose y regresaron a otras ubicaciones del estadio, continuando el encuentro con normalidad.
La protesta se produjo en una jornada especialmente significativa para el Rayo, que recuperaba el Trofeo de Vallecas siete años después de su última edición y volvía a disputar un partido en su estadio tras el conflicto mantenido durante los últimos meses con la Comunidad de Madrid por la concesión del recinto.
El ambiente en el regreso del torneo estuvo así marcado tanto por el componente festivo de recuperar una cita histórica para el club como por las protestas de una parte de la afición contra la gestión de Martín Presa.
