Unión Rayo

No es solo la falta de gol

z

firma-aacastellon

El Rayo Vallecano no marca gol. Muy mal andábamos acostumbrados en Vallecas al fútbol vistoso, atrevido y arriesgado que hemos vivido en los últimos años. Un fútbol que garantizaba las ocasiones, el peligro en las áreas, los partidos de ida y vuelta, la emoción, la adrenalina, …, y los goles.

Carencia anotadora

Lo realmente cierto son los números, y estos jamás engañan. El Rayo Vallecano ha anotado dos goles en los último cuatro partidos, y promedia un gol por encuentro. Javi Guerra no acaba de pillar su tono físico óptimo de competición, Manucho sigue fallando tanto como siempre y Miku, en fin. El Rayo Vallecano de Baraja no tiene gol. En el último encuentro ante el Córdoba los franjirrojos remataron tres veces entre los tres palos, fueron cuatro disparos a puerta contra el Zaragoza y dos ante el Levante. Ahora yo les pregunto: ¿con estos números se puede ganar un partido? La verdad es que sí, ya que el líder, el Levante, ganó al Rayo Vallecano disparando únicamente dos veces a portería. Esto hace indicar que el problema no radica únicamente en la falta de puntería de los delanteros.

Los partidos del Rayo Vallecano empiezan a adaptarse a lo que es la Segunda División, y ello implica una notable carencia anotadora. Ya venimos avisando hace unas jornadas de lo que se nos viene encima, luego no digan que no les habíamos avisado. Este es el fútbol que hay en esta categoría, y cuanto antes lo entiendan los futbolistas, antes llegaran los resultados. Creo que ese es uno de los mayores problemas: la plantilla todavía no está mentalizada de dónde compite. No es solo la falta de gol o las pocas ocasiones que se generan, es algo más, es algo mental.

Nula adaptación

¿Recuerdan los años de Paco Jémez, en los que militando en Primera División el Rayo Vallecano finalizaba la competición como uno de los equipos con más goles a favor? Hace bien poco de aquello y muchos de ustedes, me consta, no paran de añorar ese osado fútbol. Mira que nos hemos aclimatado a estar entre los grandes de tal manera que hemos olvidado lo que era la Segunda División y su fútbol apático e indolente, que ni siente ni padece.

En esas estamos. En ese arduo proceso de adaptación que tan complicado parece en Payaso Fofo, cuando en otras villas, véase Levante, la medida a la categoría de Plata se ha adoptado sin malgastar ni un suspiro. Pero en Vallecas las cosas pasan de otra manera, y el corral está revuelto. Ello hace que todo lo que gira en torno al equipo navegue a otro ritmo. Y encima, los goles no llegan.

Sobre el Autor