Entre medias del sueño, la realidad. Entra la ida y la vuelta de los cuartos de final de la Conference League, la Liga hacía de puente. Después de recibir al AEK Atenas en Vallecas, y antes de visitar Atenas siete días después, le tocaba al Rayo Vallecano enfrentarse contra el Mallorca. Y cuando te despiertas del sueño, te das cuenta que nada de lo que construías en tu imaginario era real. Si el Rayo Vallecano era quien goleaba ante su afición el jueves en Europa, el Rayo Vallecano era el goleado el domingo lejos de su gente en la Liga.
Mallorca, un tormento
El conjunto de Íñigo Pérez cayó goleado 3-0 frente al Mallorca en un duelo capital en la zona baja de la clasificación. De ganar, la Franja se hubiera elevado a los 38 puntos en 31 jornadas, dejando la permanencia casi sentenciada a falta de siete fechas para la conclusión del campeonato. No fue el caso y, con sus 35 unidades actuales, apenas le distancian tres puntos de la zona roja. Aunque la lectura del partido fue clara: prioridad a la Conference League. Hasta siete rotaciones hizo el técnico navarro en Son Moix pensando en el decisivo partido de Grecia.
Pese a que la cita del jueves en Atenas es histórica, la del domingo en Mallorca también pudo haberlo sido. El Rayo Vallecano tenía la oportunidad de haber ganado por primera vez en su historia en Primera División en Son Moix. Y como ya saben, no lo logró. Hasta en 12 veces ha visitado en la máxima categoría el feudo mallorquín, y el balance es muy negativo: 10 derrotas y 2 empates. Sin embargo, eso no significa que Son Moix sea tierra de malos recuerdos. Allí comenzó el camino del último ascenso a Primera División de la Franja. Un enfrentamiento que veremos a ver si se repite la próxima temporada, ya que ambos están coqueteando con el descenso y quizás no compartan categoría el próximo curso 2026/27.
