Iago Aspas vivió una despedida especial de Vallecas. El capitán del Celta abandonó el estadio rayista sin haber conseguido nunca una victoria allí y lo hizo, además, entre los aplausos del público vallecano, que reconoció su trayectoria después del encuentro.
El delantero gallego comenzó el partido en el banquillo y saltó al terreno de juego en el minuto 60, dentro del triple cambio que realizó Claudio Giráldez para intentar cambiar el rumbo de un encuentro que ya se le había complicado al conjunto vigués. Sin embargo, no pudo evitar la derrota por 3-0 ante el Rayo, con los tantos de Jorge de Frutos, por partida doble, y Unai López.
Tras el pitido final, Aspas atendió a los medios de comunicación con derechos televisivos. Cuando terminó de hablar, se dirigió hacia los vestuarios y recibió una ovación de los aficionados presentes en Vallecas, en un gesto de reconocimiento hacia uno de los futbolistas más emblemáticos del fútbol español.
Una asignatura pendiente para Aspas y el Celta
El capitán celeste se marcha de Vallecas sin haber podido celebrar una victoria en el estadio franjirrojo. Su despedida coincide con una larga sequía del Celta en este escenario: el conjunto gallego no gana en Primera División en Vallecas desde el 21 de abril de 1996. Han pasado más de 30 años desde aquel último triunfo.
Aspas, que había reconocido en la previa las dificultades históricas de su equipo en este campo, tampoco pudo romper la estadística en su última visita. El Rayo Vallecano volvió a imponerse y Vallecas despidió al capitán del Celta con una ovación que puso el punto final a su participación en el encuentro.
