El Rayo Vallecano ha dado un paso para intentar rebajar la tensión con su afición, pero la respuesta de la entidad parece estar lejos de satisfacer todas las reivindicaciones del rayismo. El comunicado publicado por el club recoge dos gestos importantes: la devolución de la parte proporcional de los abonos por los partidos disputados en Butarque y el regreso de la Franja a la camiseta en la temporada 2027-2028. Sin embargo, deja fuera una de las principales exigencias de los aficionados: la congelación del precio de los abonos para la próxima campaña.
La Plataforma ADRV y la Federación de Peñas del Rayo habían reclamado públicamente tres compromisos a la directiva de Raúl Martín Presa antes del encuentro frente al Elche. El primero era una disculpa sincera por el trato recibido durante los últimos años; el segundo, la devolución del dinero correspondiente a los tres partidos jugados como locales en Butarque; y el tercero, garantizar que el precio de los abonos no aumentase la próxima temporada. <Cite refs={[“turn990967search1”,“turn990967search0”]}/>
El club atiende la reclamación económica y anuncia que realizará la devolución antes del 31 de diciembre de 2026, aunque los detalles del procedimiento se comunicarán más adelante. También confirma que la Franja volverá a tener protagonismo en la equipación de la temporada 2027-2028, una reivindicación histórica de la afición que supone un gesto simbólico de acercamiento.
No obstante, el Rayo se queda corto respecto a lo que reclamaba su gente. La devolución de los abonos era una de las demandas más concretas y urgentes, pero no la única. La congelación de precios no aparece entre los compromisos anunciados por la entidad, por lo que los abonados siguen sin tener garantías de que la compensación económica no pueda verse contrarrestada por una futura subida.
Una disculpa que no responde a todo lo vivido
El otro punto de fricción está en las explicaciones y el reconocimiento del daño causado. El Rayo lamenta el perjuicio sufrido por sus aficionados y califica de «total y absolutamente injustificado» el cierre de Vallecas, además de reservarse acciones legales contra los responsables. Sin embargo, el mensaje se centra especialmente en lo sucedido durante el traslado a Butarque y no supone una disculpa pública por el conjunto de los problemas que el rayismo denuncia desde hace años.
La diferencia no es menor. La afición había pedido a Presa que hiciera autocrítica y ofreciera una disculpa sincera por el «maltrato constante» que considera haber sufrido durante todo este tiempo, con especial atención a los acontecimientos iniciados el pasado 28 de julio. No reclamaba únicamente una respuesta por los partidos lejos de Vallecas, sino un reconocimiento más amplio de la relación deteriorada entre la directiva y sus seguidores. <Cite refs={[“turn990967search1”,“turn990967search2”]}/>
Por eso, el comunicado del club puede interpretarse como un avance, pero no como una respuesta completa a las reivindicaciones planteadas. La devolución del dinero atiende una cuestión económica; el regreso de la Franja recupera un símbolo identitario que la afición llevaba tiempo reclamando. Ninguno de esos gestos, sin embargo, sustituye al compromiso de congelar los abonos ni resuelve por sí solo el conflicto de fondo.
El regreso de la Franja no sustituye a las reivindicaciones económicas
El anuncio de que la Franja volverá a la camiseta en 2027-2028 es una noticia positiva para el rayismo. Su ausencia durante las últimas temporadas, incluida la campaña del centenario, había generado malestar entre quienes consideran la banda roja un elemento inseparable de la identidad del Rayo Vallecano.
Pero una reivindicación simbólica y una económica son cuestiones distintas. Recuperar la Franja puede ayudar a acercar posturas, pero no responde a la petición de mantener congelados los precios de los abonos. Presentar ese regreso como un gesto de conciliación no elimina las obligaciones pendientes que la afición había puesto sobre la mesa.
El Rayo ha movido ficha después de las reuniones y de la mediación de los capitanes y trabajadores del club. La devolución de los abonos y el regreso de la Franja son dos pasos concretos, pero la respuesta sigue siendo incompleta. El rayismo pidió lo mínimo exigible y, por ahora, el club solo ha atendido una parte de sus demandas. La reconciliación necesitará algo más que gestos: compromisos claros, autocrítica y garantías para la próxima temporada.
