La protesta de la afición franjirroja marcó el regreso del equipo a Vallecas y acabó con la suspensión del encuentro ante el Athletic. Los seguidores denuncian años de mala gestión, reclaman la devolución del dinero de los abonos y defienden la continuidad del estadio en el barrio.
El regreso del Rayo Vallecano a Vallecas terminó marcado por el conflicto entre la afición y Raúl Martín Presa. El encuentro ante el Athletic Club, correspondiente a la octava jornada de LaLiga, quedó suspendido después de que el lanzamiento de objetos desde la grada obligara al colegiado a detener el partido en varias ocasiones.
La protesta, anunciada durante los días previos, tuvo uno de sus momentos más visibles en el minuto 13, cuando los aficionados lanzaron canicas y aviones de papel al terreno de juego mientras entonaban cánticos contra el presidente. El encuentro se reanudó inicialmente, pero los nuevos lanzamientos provocaron otra interrupción y finalmente la suspensión.
Detrás de lo sucedido hay un conflicto que el Rayismo lleva meses denunciando y que se ha agravado tras la pérdida de la concesión del Estadio de Vallecas, el traslado temporal a Butarque y las reclamaciones relacionadas con los abonos. Los aficionados consideran que la protesta es consecuencia de años de deterioro de las instalaciones y de una gestión que, a su juicio, ha dado la espalda a la masa social.
«La protesta de hoy es legítima y democrática»
Los seguidores sostienen que lo ocurrido es el reflejo del «hartazgo, la frustración y el enfado» de miles de abonados. En su comunicado denuncian años de abandono de las instalaciones, una gestión caótica, la pérdida de identidad y el desprecio hacia trabajadores y aficionados, así como hacia los valores que identifican al Rayo Vallecano.
«La protesta de hoy es legítima y democrática. Es necesaria y pacífica», defienden en su mensaje, en el que responsabilizan a la gestión de Presa de haber alimentado durante demasiado tiempo un malestar que consideran insostenible.
El conflicto se hizo especialmente visible el pasado verano, cuando el Rayo perdió la concesión del Estadio de Vallecas y tuvo que disputar sus primeros encuentros como local en Butarque. Los aficionados recuerdan que la situación les obligó a desplazarse fuera de su estadio y critican que no se les haya devuelto la parte proporcional del abono correspondiente a los tres partidos que no pudieron presenciar en Vallecas.
La reclamación económica es uno de los principales motivos de indignación. Los seguidores consideran que no son responsables de la situación que impidió utilizar el estadio y exigen que el club les devuelva el dinero correspondiente. Las peñas han impulsado una reclamación en representación de la afición.
El estadio y el futuro del Rayo, en el centro del conflicto
La protesta también vuelve a poner el foco en el estado del Estadio de Vallecas. Los aficionados denuncian deficiencias de mantenimiento, salubridad y seguridad, y cuestionan que la actual dirección pueda hacerse cargo de la gestión de las instalaciones en el futuro.
El Rayismo teme, además, que los problemas relacionados con el estadio terminen poniendo en peligro la continuidad del club en su barrio. En su comunicado, los seguidores recuerdan las controversias sobre los terrenos desde la conversión del Rayo en sociedad anónima y aseguran que no permitirán que se rompa el vínculo histórico entre el equipo y Vallecas.
«La gestión dictatorial y caciquil de Raúl Martín Presa amenaza con arrancar al Rayo del corazón de Vallekas. El Rayismo no lo va a permitir», señalan en su mensaje, en el que también reclaman la implicación de las instituciones.
Las críticas se extienden a la relación de la entidad con los medios de comunicación, a los que consideran desatendidos, y a la falta de autocrítica de la directiva. Los aficionados también han cuestionado la presencia en el palco de personas vinculadas a la extrema derecha, una de las cuestiones que ya había generado polémica durante el Trofeo de Vallecas.
Una protesta que marca el regreso a Vallecas
El Rayo volvió a disputar un partido oficial en su estadio después de cuatro meses de ausencia, pero la jornada quedó marcada por el enfrentamiento entre la afición y la presidencia. La protesta aumentó la tensión en las gradas y también contó con el apoyo de aficionados del Athletic en los cánticos contra Presa.
La suspensión del encuentro abre ahora un nuevo escenario deportivo y disciplinario, mientras el conflicto institucional continúa sin una solución visible.
El mensaje de la afición, sin embargo, va más allá de un partido. Los seguidores aseguran que seguirán movilizándose de forma pacífica para exigir responsabilidades, recuperar el dinero que consideran suyo y defender la permanencia del Rayo en Vallecas.
«Este es el corazón de Vallecas, de aquí no nos va a mover ni Dios». Una declaración que resume el pulso abierto entre el Rayismo y Raúl Martín Presa, y que vuelve a situar el futuro del club, su estadio y su relación con el barrio en el centro de la actualidad franjirroja.
Nota íntegra:
Lo sucedido hoy durante el partido frente al Athletic Club es el reflejo inevitable del hartazgo, la frustración y el enfado de miles de abonados tras años de nefasta gestión por parte de Raúl Martin Presa.
La masa social ha llegado a una situación insostenible tras quince años de abandono de las instalaciones, una gestión caótica, la pérdida de identidad y el desprecio continuo trabajadores y aficionados, así como a la franja y a sus valores. Lo que ocurre hoy es la consecuencia de un incendio alimentado durante demasiado tiempo, sin que nadie tratase de apagarlo.
La protesta de hoy es legítima y democrática. Es necesaria y pacífica. Y es la consecuencia de tres décadas poniendo en riesgo la seguridad y salud de 15.000 personas cada quince días.
Sí, la gota que colmó el vaso llegó el 28 de julio, cuando el club perdio la concesión del Estadio de Vallecas y mandó a su afición a un exilio de dos meses a Butarque, negándole siquiera la posibilidad de reclamar un dinero que es suyo, pero los ejemplos se cuentan en centenas. Por eso, seguiremos protestando.
Es evidente que hace falta un cambio de rumbo. Vallekas lo necesita. El Rayo lo necesita. El desgaste, la precariedad y el malestar son incuestionables en el día a día de la afición, en el vestuario y en las oficinas, afectando de lleno a quienes sostienen el funcionamiento de la entidad.
La gestión dictatorial y caciquil de Raúl Martín Presa amenaza con arrancar al Rayo del corazón de Vallekas. El Rayismo no lo va a permitir. Las instituciones, tampoco deberían hacerlo.
Por la historia de nuestro club, sus trabajadores, estadio, plantilla y afición: ¡PRESA VETE YA!
