Todos somos cartesianos. Si Íñigo lo es, lo somos tomos. La duda como metodo la instauró René, que no Ramos y los ojos como platos con el once de Pérez en Valencia fueron nuestra manifestación involuntaria de aquello. En el fixture estaban Balliu, Gumbau, Fran y Nteka, combativos, profesionales, cumplidores pero no titulares. A algunos les dio por pensar qué ocurriría si el árbitro del encuentro señalara un penalti a favor. La ortodoxia nos llevaría a pensar que Pedro Díaz, Lejeune o incluso Gumbau, tipos de reconocido buen disparo llevarían a buen puerto el encargo pero la realidad tenía otros planes. Randy Nteka disparó con fuerza tras el intento de mareo de Dimi con sus movimientos de lado a lado pero su lanzamiento, fuerte y colocado para evitar al arquero se estrelló en el poste.
El Rayo Vallecano había salido con puñales nuevos por los costados y hacía daño a un Valencia que no esperaba que Pacha tardara en poner el pase de la muerte, llegara solo al punto de penalti o que Nteka se plantara junto con Fran, ambos solos contra el portero. Faltó acierto y cuando el partido se equilibraba Lejeune, tan libre de marca que no tuvo apenas que saltar hacía perfecto el buen saque de esquina de Gumbau (0-1).
La franja cerraba los costados pero no parecía poder tapar el centro. Javi Guerra lo había intentado sin fuerzas y Mendy en una gran cobertura salvó otra ocasión.
No contaba Íñigo con que en un saque de banda cualquiera los suyos se distrajesen, Javi Guerra pusiese el pase atrás, Diego López rematara al palo corto y Batalla no acertara a atajar la pelota (1-1).
Una primera parte con opciones de golear se había convertido en un empate al descanso. Dudas.
El primer cuarto de hora de la segunda siguió un guión rutinario, los locales intentándolo y los visitantes controlando.
Con la hora de partido llegó el momento de los cambios. En el Rayo entraron Alemao para ganar los duelos que Randy no pudo, De Frutos para acertar lo que Fran no consiguió y Ciss para sustituir los pulmones del capitán Valentín.
El Valencia en cambio puso en cancha a su trío calavera, el centrador Ugrinic, el agitador Ramazzani y el imprevisible Sadiq. Los salientes Guerra, Pepelu y Duro pusieron mala cara, síntoma de desconfianza en el DT.
En cinco minutos pareció terminar el carrusel de desgracias. Gayá, capitan ché pidió el cambio por lesión y Gumbau, notable partido el suyo lo mismo te cuento. Al Valencia se le habían acabado los refrescos (tuyo que hacer una sustitución en el primer acto) y al Rayo pareció sentarle bien el cambio ya que Unai López puso algo mas de pausa y claridad.
Las desgracias nunca vienen solas y Balliu, tieso, pidió el cambio. Entró Ratiu.
A muchos rayistas se les iluminó la cara con la entrada de cinco titularísimos pero a ambos equipos les faltó frescura. El Rayo, mas solvente y con mas confianza tuyo acercamientos y una décima de segundo faltó para que Pacha recibiera un penalti. El Valencia mas por necesidad que por otra cosa lo buscó. La falta de sangre fría y temple de Mendy regaló varios saques de esquina a los locales que por suerte no pudieron aprovechar.
El empate final parecía abocar a un domingo de transistores pero ni siquiera Stuani, el Trejo del Girona pudo evitar con sus goles ante Rayo y Real Sociedad que la franja asegurara su permanencia en primera división por sexta temporada consecutiva.
El domingo ante el Villarreal jugarán Trejo y diez más. La duda ofende.
