El Estadio de Vallecas vivió una tarde diferente durante el encuentro entre el Rayo Vallecano y el Elche. La victoria visitante por 0-3 quedó en un segundo plano ante un ambiente extraño en las gradas, marcado por las protestas contra Raúl Martín Presa, el cierre del fondo y la ausencia de una de las principales zonas de animación del estadio.
Aunque las peñas habían anunciado una tregua para evitar que se repitieran los incidentes del partido ante el Athletic Club, el descontento de la afición siguió muy presente. Desde el inicio se escucharon cánticos contra el presidente y mensajes de apoyo al sector clausurado, en una jornada en la que el fútbol convivió con el conflicto que atraviesa el rayismo.
Un fondo vacío y protestas contra Martín Presa
Una de las imágenes más llamativas fue el fondo vacío, cerrado como consecuencia de la sanción impuesta tras los incidentes que provocaron la suspensión del Rayo-Athletic. La ausencia de Bukaneros y de buena parte de la animación habitual cambió el aspecto de Vallecas y dejó una sensación distinta a la de otras jornadas. El ambiente frío fue la tónica general y la clara sensación de que Vallecas, sin el fondo, no es Vallecas.
Sin embargo, el cierre no silenció las reivindicaciones. Desde otras zonas del estadio se escucharon cánticos como «Presa, vete ya» y «Rayo, sí; Presa, no». Además, una pancarta con el lema «No es el fondo, es el barrio» trasladó un mensaje de solidaridad con los aficionados afectados por la medida y de rechazo a que la protesta se limite a un sector concreto.
La tregua anunciada por las peñas permitió que el encuentro se desarrollara sin los lanzamientos de objetos que habían obligado a suspender el duelo ante el Athletic. Aun así, la tensión continuó siendo visible en las gradas, con el descontento hacia la directiva como uno de los principales protagonistas de la tarde.

Vallecas, entre la protesta y el mal momento deportivo
El ambiente también se trasladó al terreno de juego. El Rayo no consiguió ofrecer su mejor versión y terminó cayendo por 0-3 ante un Elche que aprovechó sus oportunidades. Los goles de Federico Redondo y Fer Niño, ambos desde el punto de penalti, y el tanto de Germán Valera dejaron sin respuesta al conjunto franjirrojo.
En la recta final se escucharon silbidos, mientras el equipo trataba de reaccionar sin encontrar el camino del gol. La derrota agravó una tarde complicada en la que la falta de animación habitual y las protestas contra la directiva acompañaron al mal resultado deportivo. Los jugadores también estuvieron grises.
Tras el encuentro, el entrenador franjirrojo, Beñat San José, reconoció que el equipo había echado de menos la animación del fondo. Sus palabras reflejaron una de las consecuencias más visibles del conflicto: la distancia entre la situación institucional y el ambiente que habitualmente acompaña al Rayo en Vallecas.
El Rayo-Elche dejó así una imagen poco habitual del estadio. La tregua evitó una nueva suspensión, pero no borró el descontento de la afición. El fondo permaneció vacío, las protestas continuaron y Vallecas volvió a mostrar que el conflicto entre parte del rayismo y la directiva sigue abierto.
