El regreso del Rayo Vallecano al Estadio de Vallecas, 140 días después de su último partido como local, también dejó quejas entre aficionados por el estado de mantenimiento de algunas zonas del recinto durante el Trofeo de Vallecas frente al Cagliari.
Durante las últimas semanas, el club había realizado diferentes trabajos de limpieza y acondicionamiento del estadio. Incluso el mismo día del partido pudieron verse operarios trabajando en distintas zonas del recinto para preparar la vuelta del fútbol a Vallecas.
Sin embargo, algunos aficionados denunciaron que todavía quedaban espacios que no presentaban las mejores condiciones de limpieza y mantenimiento. Entre las zonas señaladas estuvieron algunos espacios destinados a la prensa, determinados asientos de las gradas y los baños.

Precisamente los aseos generaron algunas de las quejas más llamativas. Algunos rayistas aseguraron que se encontraron baños sin agua corriente durante el regreso al estadio, una circunstancia que se sumó a las críticas sobre el estado general de determinadas zonas.
La situación resulta especialmente relevante después de las semanas de trabajo realizadas en el recinto. La Comunidad de Madrid suspendió cautelarmente la concesión del Estadio de Vallecas al Rayo el pasado mes de julio, después de una auditoría que señalaba deficiencias en materia de seguridad y mantenimiento. Posteriormente, una nueva inspección concluyó que las instalaciones estaban operativas y en condiciones adecuadas para su funcionamiento ordinario, lo que permitió levantar la suspensión el 14 de septiembre.

Kilos de basura retirados durante las últimas semanas
Durante este periodo también se llevaron a cabo importantes trabajos de limpieza en el interior del estadio. Tras la suspensión de la concesión, se retiraron durante las semanas posteriores grandes cantidades de residuos y basura acumulados en diferentes zonas del recinto.
El propio conflicto entre la Comunidad de Madrid y el Rayo tuvo como uno de sus puntos de fricción el mantenimiento del estadio. El Gobierno regional defendió que existían deficiencias que justificaban su intervención, mientras que el club sostuvo que había cumplido con las condiciones exigidas y posteriormente aportó documentación para acreditar el estado de las instalaciones.
El Trofeo de Vallecas permitió comprobar así el estado del estadio después de todo este proceso. El césped ofreció buenas condiciones para el partido, pero la imagen de algunas zonas interiores volvió a provocar quejas entre aficionados por cuestiones de limpieza, mantenimiento y servicios.
El regreso del fútbol a Vallecas, por tanto, no estuvo acompañado únicamente por el esperado reencuentro entre equipo y afición. También volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el estado y el mantenimiento de un estadio que continúa pendiente de una reforma integral. La propia Comunidad de Madrid ha insistido en la necesidad de acometerla a medio plazo.
