El técnico exrayista consigue su primer triunfo al frente del Submarino tras remontar al Málaga (1-3) en La Rosaleda
Íñigo Pérez ya sabe lo que es ganar con el Villarreal. El técnico navarro consiguió este jueves su primera victoria oficial al frente del conjunto groguet después de remontar al Málaga en La Rosaleda (1-3), poniendo fin a un complicado inicio de temporada en el banquillo amarillo.
El Villarreal llegó a la sexta jornada de LaLiga sin conocer la victoria. El equipo había encadenado dos empates y tres derrotas en las cinco primeras jornadas: 2-2 ante el Racing de Santander, 2-2 frente al Atlético de Madrid, derrota por 1-0 contra el Alavés, 2-3 ante el Deportivo y 1-2 frente al Betis. A esta dinámica se sumaba la derrota europea ante el Borussia Dortmund (3-2).
La visita a Málaga tampoco comenzó bien para el extécnico del Rayo Vallecano. Carlos Dotor adelantó al conjunto local, pero el Villarreal reaccionó antes del descanso con los goles de Alberto Moleiro y Pape Gueye. En la segunda mitad, el propio Gueye volvió a marcar desde el punto de penalti para completar la remontada.
“Esta victoria es liberadora para todos”
Después del encuentro, Íñigo Pérez reconoció la importancia del triunfo y utilizó precisamente el término “liberación” para describir lo que supone para el vestuario.
“Uno siente liberación por los jugadores, por el presidente y su familia, que me tratan muy bien. Esta victoria es liberadora para todos, pero me mantengo cauto”, explicó en rueda de prensa.
El entrenador, sin embargo, no quiere que la victoria relaje al equipo. “Han alimentado un monstruo que es la exigencia, y no les dejaré que bajen el nivel”, aseguró.
Íñigo Pérez valoró especialmente la capacidad de reacción después de encajar el primer gol. “El mérito fue reponerse del gol viniendo de donde venimos. Fue un partido redondo contra un rival complejo”, señaló.
El técnico consideró que en La Rosaleda se juntaron por primera vez varios elementos que hasta ahora habían aparecido de manera irregular: “Hoy se han juntado los tres rasgos: rendimiento individual, colectivo y resultado favorable”.
Cinco jornadas sin ganar para comenzar
La victoria permite al Villarreal romper una dinámica que había generado dudas alrededor del equipo. El Submarino había sumado únicamente dos puntos en sus cinco primeras jornadas ligueras, situándose en la zona baja de la clasificación.
Antes del encuentro ante el Málaga, Íñigo Pérez había reconocido públicamente la situación y había reclamado autocrítica. “Estoy de ánimo pleno, con la misma ilusión y entusiasmo del primer día”, explicó en la previa.
El entrenador consideraba que buena parte del problema estaba más relacionado con el aspecto mental que con cuestiones exclusivamente físicas o tácticas.
“Creo que la situación actual se debe a un tema más mental que a aspectos físicos o tácticos, que también los hay”, explicó entonces.
También admitió que el equipo había perdido el orden después de recibir golpes durante los partidos y que necesitaba recuperar la estabilidad para que su idea futbolística volviera a aparecer con continuidad.
Una remontada para cambiar la dinámica
En Málaga, el Villarreal consiguió precisamente aquello que Íñigo Pérez estaba reclamando: reaccionar ante la adversidad sin perder la estructura.
El conjunto castellonense encajó primero, pero no se vino abajo. Empató antes del descanso y fue capaz de darle la vuelta al encuentro para terminar ganando 1-3.
El propio entrenador destacó después la capacidad del equipo para “no tener apatía ni pasividad” después del gol del Málaga, una respuesta que considera especialmente importante después de los problemas mostrados en anteriores encuentros.
Ahora, Íñigo Pérez tiene por delante el reto de convertir este triunfo en el punto de partida de una dinámica diferente. El Villarreal abandona la zona de descenso tras su victoria en La Rosaleda y afronta el siguiente compromiso con sus primeros tres puntos de la temporada en el bolsillo.
