Sergio Camello, en un inicio de temporada atípico, complicado y mediático en el Rayo Vallecano, principalmente por todo lo extradeportivo, es el jugador que está acaparando los focos en el plano deportivo. El jugador que, por momentos, fue un descarte en la temporada pasada con Íñigo Pérez, hoy es el mayor bien que tiene Beñat San José en su plantilla. Todo ello sin partir como el delantero titular, porque en Sevilla salió de inicio, la redención del rockero le ha llevado a ser un incuestionable en las alineaciones.
A la caza de Raphinha
Sergio Camello, desde entonces, no ha dejado de marcar goles. Ante el Deportivo Alavés fue titular y marcó. Lo mismo le sucedió contra el Barcelona: titularidad y gol, aunque en aquel partido llegaron pares. Fórmula que también repitió frente al Racing de Santander: titularidad y doblete. En total, suma 5 goles en 4 jornadas. Si somos más precisos, acumula cinco goles en tres partidos, dejando dos dobletes consecutivos. Un ratio de gol sencillo. Va a más de un gol por partido. En concreto, 1,25 goles por partido promedia en estas cuatro primeras jornadas disputadas.
Con esas cifras, Sergio Camello llegará a la quinta jornada siendo el segundo jugador con más goles en Primera División en este inicio de curso. Por delante, Raphinha, con solo una diana más. El delantero del Barcelona ha marcado gol en todos los partidos disputados: 6 goles en 4 jornadas. Le endosó un doblete al Elche y otro al Rayo Vallecano, además de marcarle al Athletic y al Valencia. Por detrás, con 4 goles aprietan jugadores con mucha repercusión y trayectoria: Aubameyang, Mbappé, Lamine Yamal, Fermín López…
Imagen: LaLigaCamello, tras Julio Álvarez
El ’10’, que ha marcado 5 de los 7 goles que suma el Rayo Vallecano (71,42%), es el segundo futbolista en la historia del club en Primera División que finaliza la cuarta jornada con esa cantidad de goles. El primero fue Julio Álvarez, que comenzó la temporada 2002/03 con una marcha más. Marcó 5 tantos en las 3 primeras fechas, necesitando un partido menos. De hecho, fue el pichichi del equipo en la competición doméstica con ocho goles en total. Es decir, en las 35 jornadas restantes solo fue capaz de sumar tres goles más.

