Unión Rayo
  • Lo último
  • Rayo
  • Rayo B
  • Femenino
  • Opinión
    • La Contracrónica
  • Más
    • Afición Rayo
    • Club
    • Fundacion
    • Exrayistas
    • LaLiga
    • La Grada Opina
    • PREMIO MICHEL I DE VALLECAS
    • Entrevistas
    • Reportajes
    • Historia
  • Tienda
  • UR
    • Noticias
    • Contacto
    • Anúnciate
    • PATROCINADORES
Unión Rayo
  • Lo último
  • Rayo
  • Rayo B
  • Femenino
  • Opinión
    • La Contracrónica
  • Más
    • Afición Rayo
    • Club
    • Fundacion
    • Exrayistas
    • LaLiga
    • La Grada Opina
    • PREMIO MICHEL I DE VALLECAS
    • Entrevistas
    • Reportajes
    • Historia
  • Tienda
  • UR
    • Noticias
    • Contacto
    • Anúnciate
    • PATROCINADORES
Sin resultados
Ver todos los resultados
Unión Rayo
Sin resultados
Ver todos los resultados

Tu sin Mourinho, yo sin Rayo

por Redacción Unión Rayo
19 de agosto de 2026
en Primer equipo
e304510f 36a4 4d45 a245 3a8ff25fdc9e

El Alavés, sin entradas visitantes para Butarque ante el Rayo

RDT, un caso aún por resolver

Cota carga contra Presa: “Si no quieres a la afición, a Vallecas y no respetas su historia, ¿qué coño haces aquí?”

Hay madridistas y periodistas indignados porque el Real Madrid no ha presentado oficialmente a su entrenador ni a sus nuevos futbolistas. Se habla de falta de comunicación, de pérdida de tradiciones, de una manera extraña de empezar una temporada. Y mientras tanto, en Vallecas, hace años que eso dejó de ser noticia.

La última presentación de un jugador fue la de Falcao. Desde entonces, silencio. No hay focos, no hay escenario, no hay esa fotografía que marque el comienzo de una nueva historia. En el Rayo Vallecano, incluso las cosas que deberían ser normales parecen haberse convertido en excepciones.

Tú sin Mourinho. Yo sin Rayo

Y no es comparable. Evidentemente que no. Pero sirve para entender una cosa: mientras algunos se preocupan porque no se presenta a un entrenador, en Vallecas llevamos demasiado tiempo preocupándonos por si vamos a poder jugar en nuestra propia casa, e incluso por qué no ocurra una desgracia.

Ese es el gran problema. El estadio. El conflicto institucional. La concesión retirada. La Comunidad entrando y saliendo. El Rayo defendiendo una postura. La afición atrapada en medio. Y para colmo, el Rayo avisando con menos de 48 horas de que el partido contra el Alavés se jugará en Butarque. Menos de 48 horas.

Una afición que ya ha pagado su abono tiene que reorganizar su vida, desplazarse a otra ciudad, buscar cómo llegar a Leganés y, además, recoger físicamente unas entradas en las taquillas. Porque sí: estamos en 2026 y el Rayo Vallecano sigue siendo un club en el que comprar una entrada online no siempre es una opción. 12.000 abonados tendrán que pasar por las taquillas del Estadio de Vallecas en apenas dos días, aunque la inmensa mayoría tiene claro que no va a ir. No es solo un problema logístico. Es una falta de respeto al aficionado. Y eso es lo que más duele: que siempre parece que la afición tiene que adaptarse a todo.

Pero el estadio solo es una parte del problema. En lo deportivo, el Rayo acaba de ingresar una cantidad cercana a los 40 millones de euros en traspasos, a la que hay que sumar los ingresos por derechos televisivos y el resto de recursos de una temporada en Primera División. Y sin embargo, la sensación es que el mercado vuelve a ser el de siempre. Jugadores que llegan libres. Oportunidades. Cesiones. Apuestas de futuro. Futbolistas que pueden salir bien, por supuesto. Pero una afición que acaba de ver cómo se venden jugadores por cantidades millonarias esperaba algo más. No hacía falta fichar estrellas.

Hacía falta demostrar ambición

Porque el rayista se ilusiona con poco. Muy poco. No necesita que le prometan títulos. Le basta con sentir que el club quiere crecer con él. Y ni siquiera la pretemporada ha podido empezar con normalidad. El equipo tuvo que arrancar en Fuenlabrada porque, otra vez, la Ciudad Deportiva no estaba lista. Como la temporada pasada. Aquí tampoco pasa nada.

Como tampoco pasa nada con una cantera que parece vivir en otra dimensión. El Rayo B ya ha comenzado su preparación y la información oficial es mínima. No sabemos con claridad plantilla, amistosos o cuerpo técnico. Y el femenino, directamente, parece invisible. La última publicación de su cuenta oficial se remonta a junio. ¿Ha empezado la pretemporada? ¿Dónde? ¿Contra quién juega? ¿Qué proyecto tiene? Preguntas normales. Preguntas que en un club normal tienen respuesta. En el Rayo, silencio. Y mientras tanto, el abonado paga más.

Quinto año consecutivo con subida de precios

La misma afición que llena Vallecas. La misma que viaja. La misma que estuvo en Leipzig. La misma que ha demostrado una y otra vez que responde cuando el club lo necesita. Una afición que, además, ve cómo se modifican símbolos que forman parte de su identidad. La franja desaparece de las camisetas. El diseño genera rechazo entre muchos seguidores. Y la sensación vuelve a ser la misma: se decide desde arriba y el que está abajo tiene que aceptarlo.

Hasta los veteranos parecen cada vez más lejos. Aquellos jugadores que representan la historia reciente del Rayo apenas tienen presencia en el día a día del club. Se pierde la conexión con quienes construyeron esa memoria colectiva. Se pierde identidad. Y eso, en un club como el Rayo, es peligrosísimo. Porque el Rayo no es solamente once futbolistas, un presidente, una Ciudad Deportiva y un estadio.

El Rayo es Vallecas

Es el que lleva cuarenta años yendo al campo. Es el niño que se pone la camiseta por primera vez. Es el que compra el abono aunque tenga que hacer números. Es el que viaja. El que protesta. El que anima. El que se enfada. El que vuelve. Y quizá lo más preocupante de todo sea precisamente eso: que la afición está cansada.

Cansada de protestar. Cansada de denunciar. Cansada de pedir explicaciones. Cansada de que los problemas se repitan. Cansada de que cada temporada haya un nuevo incendio. Y cansada, sobre todo, de tener la sensación de que no pasa nada.

Porque ese es el verdadero problema del Rayo Vallecano. No es Butarque. No es la camiseta. No es el estadio. No es la cantera. No es el femenino. No son los fichajes. Es todo.

Es un club que parece funcionar permanentemente al límite. Un club que improvisa. Que comunica tarde. Que comunica poco. Que obliga a su afición a enterarse de las cosas por terceros. Que convierte lo extraordinario en cotidiano.

Y mientras todo esto sucede, parece que el mundo del fútbol tiene tiempo para discutir si José Mourinho ha sido presentado o no. Qué ironía.

Hay quien está preocupado porque Mourinho no ha tenido una presentación. Y hay quien está preocupado porque su equipo no sabe dónde va a jugar.

Tú sin Mourinho. Yo sin Rayo.

La diferencia es que Mourinho tendrá su presentación tarde o temprano. El Rayo necesita mucho más que una fotografía. Necesita recuperar el rumbo. Necesita recuperar Vallecas. Necesita recuperar la confianza. Necesita recuperar la ilusión. Y, sobre todo, necesita recordar que una institución de más de cien años no puede vivir permanentemente en el caos gobernada por una persona que lleva el timón y que es el único responsable de todo.

Porque el rayista no pide demasiado. Solo quiere poder querer a su club sin que cada semana aparezca un nuevo motivo para sufrir. Y eso debería ser lo normal. Aunque, en el Rayo, hace tiempo que hasta lo normal parece extraordinario.

  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies

© 2024 Unión Rayo

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Lo último
  • Rayo
  • Rayo B
  • Femenino
  • Opinión
    • La Contracrónica
  • Más
    • Afición Rayo
    • Club
    • Fundacion
    • Exrayistas
    • LaLiga
    • La Grada Opina
    • PREMIO MICHEL I DE VALLECAS
    • Entrevistas
    • Reportajes
    • Historia
  • Tienda
  • UR
    • Noticias
    • Contacto
    • Anúnciate
    • PATROCINADORES

© 2024 Unión Rayo