En Vallecas nunca fuimos muy de ídolos. Quizá porque desde pequeños aprendimos que nada se logra solo, que se necesita de una suma de personas, de esfuerzos, de solidaridades para que las cosas salgan adelante.
Los que conocen de cerca a Óscar Trejo dicen que si hubiera nacido en Vallecas todo el mundo habría dicho «ah, claro» y a otra cosa.
El Rayo Vallecano despidió en casa su temporada mas gloriosa en resultados con una victoria ante el Villarreal por dos goles a cero. El partido, oficial, fue lo de menos, lo de más era agradecer al mejor jugador rayista de todos los tiempos lo que nos regaló, lo que nos da y posiblemente lo que nos dará.
Todo el fin de semana fue un homenaje al Eterno Capitán, desde su participación en las jornadas del rayismo junto con Isi, Balliu y Unai hasta los murales, el corteo, los tifos, el pasillo de despedida, la vida pirata, la placa en la puerta 8, la vuelta de honor…en una demostración más de que «Chocota» para los rayistas aparte de un ídolo es uno de los nuestros.
Del partido podemos decir que «a las armas» se estan dirigiendo Camello en una divertida tarde y Alemao, siempre eficaz y esta vez sutil.
Tambien podemos decir que fue una buena prueba de cara a la final de Leipzig y que en la última jornada el Rayo puede alcanzar Europa via liga pero nada de eso, que importará en el futuro, lo hizo en la tarde del domingo.
Todos recordamos al melenudo chaval que llegó a Vallecas y que nos dio alegrías desde que apareció con aquel ascenso ante el Xerez a vida o muerte.
Todos tenemos en mente que Óscar volvió en cuanto pudo, logró dos ascensos más, el último en la noche mágica en Montilivi y deja el Rayo en lo más alto.
Los de Vallecas siempre fuimos más de ejemplos. Más allá del puente nos presentaron como ejemplo de lo malo. El barrio se construyó desde el ejemplo que madres y padres dieron a sus hijes para acabar con el escarnio, el miedo o el estigma y la ilusión de mejorar, de crecer, desde el ejemplo de no desfallecer, de ser honrado, de compartir con los demás, de luchar todes por lo de todes.
Óscar Trejo es un ejemplo. Los que le conocieron en lo profesional lo tienen como tal. Los que le conocen en lo personal hablan de los valores de Vallecas como los suyos, siendo , como rasgo esencial , una buena persona.
Chocota es ese pegamento que hace que todos estén unidos, que jugadores, técnicos y afición sean una familia. La paradoja es que eso mismo hace que la afición, con el corazón partido se «divida» entre los que quieren que siga en el Rayo y los que dudan si eso le haría «cómplice» de cierto personaje y no le desean desde el amor ese mal.
Gracias por todo, número 8.
Te queremos mucho, Óscar.
Que te vaya bonito.
PD: Traenos la copa.
