Después de la euforia en Atenas por la clasificación a las semifinales de la Conference League, la euforia en Vallecas por dar un paso muy importante hacia la permanencia en LaLiga EA Sports. De superar la barrera de los cuartos de final en Europa y jugar por primera vez unas semifinales de una competición europea, a estar más cerca de jugar por primera vez seis temporadas consecutivas en Primera División. Una semana histórica para el Rayo Vallecano.
Camello, héroe inesperado
Si el héroe frente al AEK Atenas fue Isi Palazón, el héroe contra el Espanyol fue Sergio Camello. El primero, con la eliminatoria igualada (3-3 tras haber empatado los griegos un 3-0 en contra de la ida), marcó el gol que valió la clasificación, sentenciando con el 3-4 definitivo. El segundo, tras un mes en el que apenas ha degustado de minutos, salió en el 81′ y necesitó seis minutos para desatascar un partido que parecía estar condenando a terminar sin goles.
El canterano del Atlético de Madrid se vistió de héroe marcando el tanto de la victoria en el 87′, al igual que Dani Cárdenas deteniendo un penalti en el 74′. Es su primer gol de esta temporada 2025/26 en Liga (había marcado en la Copa del Rey y en la Conference League, incluyendo la fase previa) y el primero en este año. Y ha llegado en la jornada 33 y para dar tres puntos claves que permiten al Rayo Vallecano mantenerse a cinco puntos del descenso.
Un tanto muy importante en lo personal para Camello, ya que, añadiendo los minutos contra el Espanyol, apenas ha disputado 122 minutos en Liga en todo 2026. Si computamos todos los partidos y competiciones, apenas suma 188 minutos tras la Nochevieja (viene a ser el equivalente a solo dos partidos completos). Ante un futuro exigente pero ilusionante, este gol puede ser un punto de inflexión para ser un jugador decisivo en este tramo final de temporada.
«No he dejado de trabajar»
Tras el partido, Camello fue uno de los jugadores que habló ante los medios de comunicación, donde habló de su compromiso a pesar de un tramo complicado. «Yo no he dejado de trabajar, no he dejado de sumar en la papeleta que me ha tocado. No he puesto una mala cara nunca. Y me quedo un poco con la alegría de mis compañeros porque no me hubiese sucedido a mí. Porque eso vale mucho más que tres puntos o que mil goles que pueda llegar. En el vestuario, la verdad, todo el mundo se alegra mucho por mí. Todo el mundo me ha escrito cuando no fui convocado a varios partidos».
