Hace doce años nos dejó Gabriel García Márquez y ayer por un segundo alguno pensó titular la crónica del AEK-Rayo «Crónica de una Muerte Anunciada».
La contracrónica de la clasificación del Rayo a semifinales de Conference
Mis padres, en aquella franja de su vida en la que salieron del barrio llamaron a su casa en el exilio «Macondo» pero al volver recordaron que el realismo mágico está en Vallecas. Aquí Falcao defendió con honor y goles el número 3 y las estrellas del equipo ahora son un andaluz trabajador y veloz, un vasco no muy fornido, un marroquí nacido en Barcelona, un rumano que vino de Huesca, dos argentinos cancheros y de barrio (cómo no), dos brasileños blancos sin pinta de futbolistas, el primer segoviano internacional con la selección de España, un senegalés, un toledano, un uruguayo, un parisino, un asturiano, un albanés catalán…todos trabajadores del fútbol que soñaron con vivir algún día tardes así.
Pintaba noche negra en Atenas. La águilas volaban y los ciudadanos de Nea Philadelphia no veían fútbol, veían Zine. El Rayo era Filipides derrumbándose antes de entregar el mensaje de la victoria en la ida, la Tribuna de las Cariátides mirando desde el Erecteion inmóvil , espartanos convirtiéndose en atenienses mientras que los atenienses mutaban en espártanos ávidos de victoria y venganza.
El María Moliner de Grecia se llama Dimitrakos y en aquel diccionario encontré la mejor explicación a ese lugar común de periodistas deportivos. Los chicos de Mikolic «saltaron a la palestra». Os cuento que el «Dimi» (permítase la licencia rayista) dice que palestra es el recinto cuadrado o rectángular al aire libre donde se enseñaba la práctica de la lucha y el pancracio. Pathe Ciss debió confundirlo con la hoja de perejil invocando a San Pancracio que se daba antiguamente invocando la suerte y la tentó exagerando el contacto recibido por Zine. El «athleta» angoleño quedó libre de marca y superó a Batalla con un zurdazo durísimo como el panorama para los de Íñigo Pérez.
El Rayo no había comenzado mal con llegadas de Isi y Álvaro en los primeros compases, pero se fue enpequeñeciendo debido a unos soldados atenienses que buscaban desesperadamente la gloria y un juez que aplicaba la ley del más fuerte. La franja se amilanó y los pocos duelos vencidos terminaban en falta a favor local.
Las desgracias nunca vienen solas y a la frustración de Ilias, que jugó en «sandalias» ante la agresividad local se sumó la lesión de Álvaro García. No es bueno quedarte sin alas y la franja se estaba desplumando. Koita le hizo el truco rumano a Ratiu y sacó con picardía un penalti que Marin convirtió en el 2-0. Una hora por delante para defender un gol de ventaja.

Por obra y gracia de Zeus, dios supremo del Olimpo al que se puede ver con un Rayo en la mano tras derrotar a los titanes se llegó al descanso (no pudo ser casualidad, gracias Z) .
Alemão salió del banco para sustituir a Ilias y Zeus, recién salido del vestuario fue llamado al orden por la grada local al estilo Bilardo con el famoso «¡Domingo, los de colorado son los nuestros!» (los mas jovenes busquen la referencia , merece la pena) . Un rayo del Dios debió paralizar a la zaga franjirroja que permitió a Koita combinar sin oposición con Kutesa, a este centrar con comodidad a Zine y al delantero rematar ante las miradas de los centrales rayistas convertidos en estatuas de sal. Era el 3-0 y el Rayo volvía al inframundo como Eurídice al mirar atrás Orfeo.
Luiz Felipe se lesionó, el partido se paró, los aguerridos locales se tomaron un respiro e Íñigo Pérez volvió a sus lecturas.
A solo veinte minutos en Cevesa del Agia Sofia se sitúa Stoa Poikile, donde Zenón de Citio , mercader venido a filósofo hizo llegar hasta la actualidad la filósofía estoica. De ella se puede destacar entre otras muchas aquello de «hacer de la necesidad virtud». El navarro de camiseta de manga corta en enero se acordó de aquello y movió las piezas que dieron al Rayo la oportunidad de entrar en el partido . Como , cito de nuevo a Zenón «el bienestar se logra poco a poco, sin embargo, no es algo insignificante», Pathe Ciss se fue asentando en el centro de la defensa, Oscar Valentín, sustituto de Unai López en el centro del campo y Pedro Díaz acompañando a Oscar en la zapa y a Isi en la distribución y en la llegada.
El asturiano quiso correr una primera vez pero el balón se alejó como conejo buscando madriguera. En la segunda lo logró.
El realismo mágico no es solo García Márquez ni Bebé en el Benito Villamarín. Son Juan Rulfo, María Luisa Bombal, Carpentier, Asturias…La primera vez que ví jugar a Isi en Vallecas con la Ponferradina me acordé de «Aura» de Carlos Fuentes. Isaac Palazón Camacho volvió a Cieza a recoger melocotones tras probar con el Madrid y tuvo que dar vueltas por mil campos hasta que su sociedad con Yuri y la exhibición de aquel sabado cualquiera en el barrio le llevó a la «fama». Su llegada al barrio fue un amor a primera vista a veces cercenado por los defensores de «el talento bajo sospecha» y por los momentos de duda del genio de la lámpara que con los años perdió facultades.
Pedro Díaz , a punto de perder su segundo balón de la tarde lo peleó e hizo llegar a Ratiu. De la disputa surgió el espacio y Andrei se la devolvió al guaje para que corriera como en prau. Isi le pedía la pelota desesperado . Pedro arrancó con furia pero con paciencia y por la derecha como astro del fútbol mundial. Alemao, estrella en momentos decisivos hizo el desmarque adecuado , llevándose consigo al central marcador y dejando el hueco para que ahora sí, ¡Peeedrooooo! pusiera la pelota en el sitio justo. IPC, el siete que eleva la inflación, el que cada vez que toca la pelota hace subir el pan entró en el área como un Rayo, chocó cual Zeus con el zaguero local ,batió al portero ateniense y corrió cual Filipides hasta la grada visitante para subirse a la valla y anunciar, gritar a los cuatro vientos ¡Niké!
Quedaba media hora aún pero el AEK sintió de repente un tremendo cansancio, el del heroíco esfuerzo sin premio pero no se rindió. Nikolic buscó refrescar el ataque pero ni Eliasson fue Kutesa ni Gacinovic Zine y el resto resistió las embestidas locales con algo menos de apuro. Alemao fue el ancla sobre el que apoyarse, Oscar Valentín manejó los tiempos con sabiduría y Nobel Mendy , incluido ante el presumible asedio local fue un valladar imposible de superar para el ataque griego. Estoicidad legendaria, tiro al poste en el descuento de De Frutos, incansable heroe de clase obrera esta vez sin premio, temor a un Ramos en tierra de olivos y pase a semifinales que se hizo mas largo que el Ulises de Joyce, mas dificil que la Odisea y más épico que la Ilíada.
La cerveza final para celebrar, la Mythos, fue tomada al estilo Simpson, el Homero de la era moderna que disfrutaría muchísimo de una ruta del lúpulo por Estrasburgo.
A Alsacia se llega en metro. A la final en coche, en avión o como haga falta. ¿ Y si?
