Unión Rayo

El partido de la jornada: Miguel Carrasco

El partido de la jornada: Miguel Carrasco

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Esta semana nuestro ‘Partido de la jornada’ únicamente podía ir dedicado a uno de los nuestros: a Miguel Carrasco ‘Miguelus’. Un luchador, un valiente, que nos dejó este fin de semana y que dejó tanto recuerdo entre la gente con la que compartió vestuario en el Rayo Vallecano.

Rebuscando en nuestro archivo encontramos esta fotografía del Ascenso a División de Honor con el Infantil B. Un equipazo, una generación con grandes futbolistas como Nuñez, Crespo, Ñete, Yanis, Fran, Blanca, Asier, Amilcar y un largo etcétera de chicos que hicieron disfrutar a padres y amantes del fútbol.

La historia de Miguelus con el Rayo comienza a finales de la temporada 2011-2012 cuando el joven futbolista llega a Vallecas procedente del Rivamar, un club modesto de Rivas Vaciamadrid. Esa misma temporada había acudido a la Ciudad Deportiva a jugar con su equipo y disputar partidos entre los equipos benjamínes. Allí los técnicos del Rayo le vieron y pensaron en él como un refuerzo de cara al año que viene en el Alevín B. Disfrutó de tres temporadas con el Rayito, donde llegó a viajar a torneos prestigiosos como el de Rumanía y en Perú (Torneo BlueBBVA), entre otros.

Estamos hablando de un mediocentro. A veces mediapunta, con una zurda “exquisita”. Que incluso podía jugar en cualquier posición, como en la de lateral izquierdo. Un jugador de talento y diferente al resto. Todo entrenador, y más si está en el Rayo, valoraba un jugador así. Su visión de juego, siempre complicada a esas edades, ya destacaba entre sus puntos fuertes.

Pero donde siempre destacó Miguelus fue como persona. Era un chico callado. Educado y tranquilo. Pero siempre feliz. Una persona alegre y que sonreía con facilidad. Miguel siempre fue aplicado, se tomaba en serio el fútbol y tenía una implicación muy grande con el grupo.

Un canterano que se llevaba bien con todo el mundo, tantos con compañeros como técnicos. Nadie recuerda ninguna mala cara de él ni ningún problema generado en el vestuario. Era un jugador muy querido por todo el grupo. No dio nunca ningún problema. El cariño de Miguel dejó mucha huella a quienes compartieron tiempo con él.

Más allá de estar cuatro años y medio defendiendo la franja, Miguel representa un ejemplo a seguir en su comportamiento fuera y dentro del campo para todo canterano del Rayo Vallecano.

Su recuerdo perdurará, el de un luchador y un ejemplo para todos. Y es que “cada paso que de hoy será por ti Miguel”. Descansa en Paz.

Artículo elaborado gracias a los cuerpos técnicos que compartió Miguel estos años. Gracias por transmitir su recuerdo a los rayistas.

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